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Grupo especial recomienda asesoría dietética para adultos con colesterol alto y otros factores de riesgo de enfermedades crónicas

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Fecha: 2 de enero de 2003

El Grupo Especial de Servicios Preventivos de los Estados Unidos recomendó hoy que los clínicos de cuidados primarios deben brindar asesoría dietética a los pacientes adultos con colesterol alto y otros conocidos factores de riesgo en torno a enfermedades crónicas vinculadas a la dieta, como presión alta y obesidad. Pero el Grupo Especial dijo que la evidencia científica para recomendar en pro o en contra de una asesoría dietética de rutina en la población general adulta es insuficiente. Tales recomendaciones aparecen en el número de enero 2003 de la revista American Journal of Preventive Medicine.

El Grupo Especial descubrió que una asesoría efectiva en la promoción de dietas saludables entre pacientes con riesgos conocidos de enfermedades cardiovasculares, requiere generalmente múltiples sesiones de grupo o asesoría de conducta individual ofrecidos por médicos y enfermeras entrenados especialmente; o por dietistas de cuidados primarios, nutricionistas o educadores de la salud. Una consultoría efectiva combina educación en torno a una dieta saludable con asesoría de conducta específica que aumenten la motivación, habilidades y apoyo social en torno a patrones de alimentación en el paciente.

El Grupo Especial, un panel independiente de expertos patrocinados por la Agency for Healthcare Research and Quality—la agencia federal que busca mejorar la calidad de la atención médica—también reveló que la asesoría impartida por clínicos de cuidados primarios adiestrados especialmente puede ayudar a que los pacientes en alto riesgo consuman menos grasas saturadas y más frutas, vegetales y fibra; y llegó a la conclusión que la magnitud y duración de los cambios dietéticos resultaron lo suficientemente significativos como para producir efectos beneficiosos en enfermedades cardiovasculares, y posiblemente en otros problemas de salud como el cáncer y la diabetes, los cuales podrían estar relacionados con dietas no saludables.

En el año 2002, Medicare comenzó a cubrir la terapia de nutrición para beneficiarios que padecen de diabetes y enfermedades renales. Cuatro de las diez principales causas de muerte—cardiacas coronarias, algunos tipos de cáncer, derrames cerebrales y diabetes Tipo 2—se asocian con dietas no saludables. La mayoría de los estudios revelan que las personas que consumen dietas bajas en grasas, grasas saturadas, ácidos transgrasos y colesterol, y abundante en frutas, vegetales y productos de granos enteros que contienen fibras; experimentan menores índices de muerte y enfermedades coronarias, así como también de varias formas de cáncer. El Grupo Especial destacó que la asesoría que sólo se enfoca en la reducción de la ingestión de grasa, sin prestar atención a todos los componentes de una dieta saludable, podría tener efectos adversos si conduce inconscientemente a un mayor consumo de carbohidratos y calorías, elementos vinculados a la obesidad, diabetes y abundancia de lípidos.

"El consumo de una dieta saludable es parte esencial de un estilo de vida saludable. Aunque la ayuda a que los pacientes adopten ese tipo de dieta no es algo fácil, los estudios demuestran que las intervenciones conductuales de componentes múltiples pueden resultar en importantes beneficios de salud para pacientes con alto riesgo de enfermedades cardiovasculares. Y los métodos de equipo le facilitan mucho más la tarea a los suministradores de cuidados primarios", afirmó el Dr. Alfred Berg, presidente del Grupo Especial y profesor y jefe del Departamento de Medicina Familiar en la Universidad de Washington, Seattle.

Entre la población general de pacientes adultos, una asesoría de corta duración puede ser beneficiosa, pero las evidencias existentes resultaron insuficientes a la hora de determinar si los asesorados serían fieles a esos pequeños cambios con el tiempo, o si los mismos conducen a mejoras significativas en consecuencias que repercuten en la salud como enfermedades cardíacas, según manifestó el Grupo Especial. Dicha institución también destacó dos estrategias promisorias para resolver problemas dietéticas en pacientes con riesgo promedio, las cuales oscilan entre grupos de sesiones múltiples o tratamientos individuales suministrados por un dietista, nutricionista o clínico especializado; a sesiones de asesoría de conducta mucho más breves (tan cortas como de cinco minutos), complementada con materiales de autoayuda, asesoría telefónica, correspondencia y mensajes de salud a la medida de cada paciente. No obstante, se necesitan investigaciones más profundas para determinar si esos tratamientos son consistentemente efectivos con respecto a la población general.

El Grupo Especial no descubrió resultados algunos procedentes de investigación controlada en torno a la asesoría dietética en los cuidados primarios de niños o adolescentes. Dada la seria y creciente epidemia de obesidad juvenil—que se refleja tanto en una dieta no saludable como en una insuficiente actividad física—se necesitan más estudios acerca de las intervenciones enfocadas en la juventud, según la institución. Una de las Redes de Investigaciones Basadas en la Práctica de la AHRQ está llevando a cabo una investigación en torno a la dieta y la obesidad juvenil.

El Grupo Especial, principal panel independiente de expertos en cuidados primarios del sector privado, conduce evaluaciones rigurosas e imparciales de toda la evidencia científica dentro de una amplia gama de servicios preventivos. Sus recomendaciones se consideran la regla de oro de los servicios clínicos de prevención. El Grupo Especial basó sus conclusiones en un informe proveniente del equipo dirigido por el Dr. Michael Pignone, y la Dra. Alice Ammerman, del Centro de Evidencias Basadas en la Práctica de la AHRQ, con sede en el Instituto Research Triangle de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

El Grupo Especial evalúa la fuerza de las evidencias en la escala siguiente: "A" (de estricta recomendación), "B" (se recomienda), "C" (no hay recomendación a favor ni en contra), "D" (recomendación en contra) o "I" (insuficientes evidencias). La recomendación del Grupo Especial en esta ocasión fue de una "B" para los pacientes de alto riesgo, y una "I" para los adultos que componen la población general. En 1996, la institución recomendó simplemente que todos los pacientes debían ser informados con respecto a la posibilidad de una dieta saludable. En ese tiempo las evidencias del papel del clínico en la asesoría dietética eran limitadas. Desde entonces, se han llevado a cabo más estudios para examinar los beneficios de ese servicio en el entorno de los cuidados primarios.

Las recomendaciones y materiales para los clínicos están disponibles en el sitio de Internet http://www.uspreventiveservicestaskforce.org/uspstf/uspsdiet.htm. También hay disponibilidad de recomendaciones previas, sumarios de evidencia y otros materiales relacionados del Grupo Especial en AHRQ Publications Clearinghouse. Para obtenerlas, llame al teléfono 1-800-358-9295 o envíe un mensaje electrónico a la dirección: AHRQPubs@ahrq.hhs.gov. También hay información clínica disponible por parte de National Guideline Clearinghouse™: http://www.guideline.gov.

Para más información, comuníquese con AHRQ Public Affairs, (301) 427-1364.


 

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