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Ciertos programas para el incremento del ejercicio tienen efectos duraderos, afirma AHRQ

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Fecha: 2 de agosto de 2004

Algunos programas de modificación de conducta concebidos para incrementar la ejercitación, muestran efectos continuos al menos durante los tres meses posteriores a su conclusión, según señala un nuevo informe dado a conocer por Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la Investigación y Calidad de los Cuidados de Salud [AHRQ]), con el apoyo del National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer [NCI]), el cual forma parte de National Institutes of Health (Institutos Nacionales de la Salud [NIH]). Sin embargo, la revisión de la evidencia existente también demostró la dificultad de alcanzar logros sostenibles con una mayor actividad física, debido a que muy pocos estudios han examinado los efectos de estos programas durante más de un año.

"Este informe destaca que la ampliación exitosa de los esfuerzos para el incremento de la actividad física requiere, primeramente, una mejor comprensión de los factores que hacen efectivos esos programas", manifestó Tommy G. Thompson, Secretario de Servicios de Salud y Humanos.

La exhortación a los estadounidenses para que realicen una mayor cantidad de actividad física es un componente clave de la iniciativa "HealthierUS" del presidente Bush, así como de la iniciativa "Steps to a HealthierUS" de HHS. Según las estadísticas más recientes, el 70 por ciento de los adultos residentes en los Estados Unidos no llevan a cabo suficientes actividades físicas, y más de la tercera parte de los niños no participan regularmente en ejercicios vigorosos. Un estudio publicado en marzo de este año por Centers for Disease Control and Prevention (Centros de Control y Prevención de Enfermedades) del HHS, reveló que 400,000 fallecimientos en los Estados Unidos se relacionan con una dieta deficiente y falta de actividad física, en lo que equivale a un incremento de un 33 por ciento desde el año 1990.

La revisión de evidencias por parte de la AHRQ descubrió que ninguna intervención o entorno conductual tuvo aparentemente más efectividad que otra; y que los programas de menor duración e intensidad tuvieron tanto éxito en lograr un cambio de conducta como aquellos más extensos y de un mayor contacto con los participantes.

Las intervenciones examinadas consistieron en asesoría directa, por correspondencia, y comprobaciones telefónicas. Por su parte, los entornos de dichas intervenciones incluyeron clínicas, centros comunitarios, escuelas, centros de trabajo, círculos infantiles, iglesias, y viviendas de los participantes.

"Este informe ofrece una excelente información acerca del aumento de la actividad física mediante intervenciones realizadas en una amplia variedad de entornos. Tenemos esperanzas en que nos ayudará a identificar programas conducentes a cambios ininterrumpidos de conducta", aseguró la Dra. Carolyn M. Clancy, M.D., Directora de la AHRQ.

Además de la revisión de evidencias provenientes de intervenciones de actividad física en poblaciones saludables, los autores del estudio también examinaron los efectos de la ejercitación en personas que han sobrevivido a padecimientos de cáncer, personas que viven con esa enfermedad, o aquellas con historia personal relacionada con la misma. El informe sacó en conclusión que los programas de ejercicios pueden mejorar la capacidad funcional y aptitud cardiopulmonar de los pacientes de cáncer, así como reducir los síntomas de fatiga y optimizar la calidad de vida de los mismos, durante y con posterioridad al tratamiento de la enfermedad. Asimismo, el ejercicio puede contribuir a la disminución de los síntomas de ansiedad y depresión que experimentan los pacientes de cáncer durante el tratamiento. El informe sugiere que la actividad física puede tener otros efectos positivos en este grupo de pacientes, pero que en estos momentos no se han llevado a cabo estudios suficientes como para llegar a conclusiones específicas.

"La actividad física regular es importante para el tratamiento de múltiples enfermedades, y para la disminución del riesgo de ocurrencia de las mismas, incluyendo algunos tipos de cáncer. Mientras más conocimientos tengamos acerca de cómo ayudar a que las personas inicien y mantengan programas de ejercitación, más podremos ayudar a los sobrevivientes de cáncer a combatir algunos de los efectos iniciales y posteriores del cáncer y su tratamiento", afirmó el Dr. Andrew C. von Eschenbach, M.D., Director del NCI.

El informe fue preparado por un equipo de investigadores dirigido por el Dr. Jeremy Holtzman, M.D., de University of Minnesota Evidence-Based Practice Center de AHRQ, en Minneapolis. Un resumen del informe, titulado Effectiveness of Behavioral Interventions to Modify Physical Activity Behaviors in General Populations and Cancer Patients and Survivors, está disponible en el sitio http://www.ahrq.gov/clinic/epcsums/pacansum.htm. También se pueden solicitar copias impresas del mismo llamando al teléfono 800-358-9295 o enviando un mensaje a la dirección electrónica AHRQPubs@ahrq.hhs.gov.

Para más información, comuníquese con AHRQ Public Affairs, (301) 427-1539, o (301) 427-1865.


 

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