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Estudio revela que la mayoría de los medicamentos para la osteoartritis muestran índices similares de riesgo de infarto cardíaco y alivio del dolor

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Fecha: 27 de septiembre de 2006

Dos clases de medicamentos que se usan comúnmente en el tratamiento de la osteoartritis: los anti-inflamatorios sin esteroides (NSAIDs) y los inhibidores COX-2 (una generación más reciente de NSAIDs), presentan riesgos mayores y similares de ataques cardíacos, y ofrecen aproximadamente el mismo nivel de alivio al dolor, según un nuevo informe de la agencia federal Agency for Healthcare Research and Quality (AHRQ), parte del U.S. Department of Health and Human Services (Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos; HHS, por sus siglas en inglés).

El estudio concluyó que la excepción de la regla es el medicamento conocido como naproxen, el cual se vende con el nombre de Aleve o Naprosyn. Según las evidencias científicas, éste presenta un menor riesgo de ataque cardíaco para algunos pacientes con respecto a otros NSAIDs o inhibidores COX-2. Sin embargo, los investigadores enfatizaron en su análisis que todos los medicamentos implican daños potenciales, conjuntamente con sus beneficios. Como los casos de los pacientes difieren ampliamente en lo que respecta a su reacción a los medicamentos, cómo priorizan los riesgos, y si los mismos son aceptables cuando se comparan con los beneficios, se debe consultar con el médico antes hacer cualquier cambio.

El informe, realizado por el Evidence-based Practice Center at Oregon Health & Science University de AHRQ (Centro de Evidencias Basadas en la Práctica de AHRQ en la Universidad de Salud y Ciencia de Oregon) consistió en una revisión sistemática de 360 estudios publicados, y representa hasta el momento el análisis más integral de los medicamentos contra los dolores provocados por la artritis. Los investigadores compararon la efectividad y los riesgos de salud de los analgésicos, como infartos cardíacos y efectos colaterales gástricos, e identificaron temas donde se necesitan más estudios. Si bien la revisión contó con hallazgos importantes acerca de los analgésicos, llegó a la conclusión de que se necesitan ulteriores estudios con respecto a los riesgos comparativos de los mismos, las consecuencias de su uso a largo plazo, y el impacto de las variaciones en su dosificación. Los autores también indicaron que la investigación genética podría predecir algún día cuáles pacientes son más propensos a padecer de problemas cardiovasculares cuando ingieren analgésicos.

"Estos hallazgos representan una comparación vital de medicamentos consumidos por millones de estadounidenses", afirmó Carolyn M. Clancy, M.D., Directora de AHRQ. "El informe también arroja más luz con respecto a preguntas que podrían ampliar nuestros conocimientos, y proporcionarles a los pacientes investigaciones basadas en evidencias para ayudarlos a elegir el mejor tratamiento disponible".

La osteoartritis es una enfermedad de las articulaciones que erosiona los cartílagos y provoca fricción entre los huesos. Se desconoce su causa precisa, aunque se ha vinculado al envejecimiento, ocupaciones específicas, traumas, factores genéticos y lesiones pequeñas y repetitivas con el transcurso del tiempo. La fricción mencionada ocasiona dolores, inflamación y pérdida del movimiento. La osteoartritis es totalmente diferente a la artritis reumatoide, enfermedad autoinmune que provoca dolores en las articulaciones u otros problemas.

Generalmente, la osteoartritis afecta a las personas de edad avanzada, aunque también puede aquejar a jóvenes que han sufrido lesiones en las articulaciones. Cerca del 6 por ciento de los adultos estadounidenses mayores de 30 años padecen de osteoartritis de la rodilla, y aproximadamente un 3 por ciento presenta problemas de osteoartritis de la cadera. Según estimados federales, en el año 2003 los estadounidenses gastaron alrededor de $36.6 mil millones en tratamientos para la osteoartritis y otros trastornos no traumáticos de las articulaciones, como hospitalizaciones, cirugías, pruebas de diagnóstico, medicamentos, cuidados en el hogar y otras intervenciones. De esta cifra, unos $5.5 millones se dedicaron a la compra de inhibidores COX-2, y $3 millones a la de otros NSAIDs.

El informe de AHRQ, creado a partir de las opiniones continuas de expertos y otros miembros del público, analizó los riesgos y beneficios de 26 medicamentos. Entre las conclusiones a las que se llegó, están las siguientes:

  • Todos los NSAIDs e inhibidores COX-2 pueden provocar o empeorar la hipertensión, la insuficiencia cardíaca congestiva, la inflamación y la insuficiencia renal.
  • No se descubrieron diferencias claras en la efectividad del alivio al dolor en los NSAIDS e inhibidores COX-2.
  • La mayoría de los NSAIDs e inhibidores COX-2 implican un aumento similar con respecto al riesgo de infarto cardíaco.
  • El NSAID naproxen implica un riesgo menor de ataque cardíaco que otros NSAIDs o inhibidores COX-2.
  • Los riesgos de incidentes gastrointestinales serios y adversos en el caso de los consumidores de Celebrex son similares a los de quienes usan Motrin, Advil, Voltaren u otros NSAIDs.
  • Se necesitan más evidencias científicas para comparar los riesgos cardíacos y gastrointestinales de la aspirina en dosis efectivas para el alivio del dolor, con respecto a otros NSAIDs.
  • Generalmente, el acetaminofeno (Tylenol) reduce el dolor con menos efectividad que los NSAIDs, pero implica menores riesgos de problemas gastrointestinales. Un estudio demostró que dosis más altas del medicamento podrían provocar riesgos de ataque cardíaco similares a los de los NSAIDs.

Durante años, los NSAIDs fueron el tratamiento primario de la osteoartritis. Este tipo de medicinas consiste en versiones por receta como el sulindac (que se vende como Clinoril) y el diclofenac (Voltaren, Cataflam), así como otros productos sin recetas como la aspirina, y medicamentos con y sin receta como el ibuprofén (Motrin, Advil) y el naproxen (Naprosyn, Aleve).

Los NSAIDs tradicionales inhiben la acción de dos enzimas relacionadas. Una de ellas reduce la inflamación, alivia el dolor y evita la formación de coágulos de sangre. Pero la intervención también limita la capacidad de la otra enzima para proteger el recubrimiento estomacal de sustancias químicas digestivas, y de ayudar a mantener el buen funcionamiento renal. Se estima que cada año mueren 16,500 personas a causa de problemas gastrointestinales inducidos por los NSAID.

Inicialmente, muchos expertos esperaban que los COX-2, que sólo actúan contra la enzima que estimula la inflamación, no provocaran los mismos problemas estomacales que los NSAIDs. Pero, inesperadamente, esos medicamentos se vincularon a problemas cardiovasculares serios. Dos inhibidores COX-2 - rofecoxib (Vioxx) y valdecoxib (Bextra) - fueron retirados voluntariamente del mercado debido a los riesgos de ataque cardíaco que implicaban. Las evidencias indican que un tercer inhibidor COX-2, el celecoxib (Celebrex), reduce el riesgo de hemorragias y otras complicaciones de las úlceras en pacientes que lo usan durante menos de seis meses, pero aun no está claro si es más seguro que otros NSAIDs cuando se consume por períodos más prolongados.

El nuevo informe, titulado Comparative Effectiveness and Safety of Analgesics for Osteoarthritis, ("Comparación de la efectividad y seguridad de los analgésicos para la osteoartritis") el más reciente en una serie de Revisiones de Efectividad Comparativa, está disponible en el sitio Web http://effectivehealthcare.ahrq.gov/healthInfo.cfm?infotype=all. Los mismos son producidos por AHRQ's Effective Health Care Program, (Programa de Cuidados Efectivos de Salud de AHRQ), el primer programa federal en comparar tratamientos alternativos para trastornos de salud, y en divulgar sus resultados. El programa está concebido para ayudar a pacientes, proveedores de cuidados de salud y otras personas a elegir los tratamientos más efectivos. La información acerca del programa y otras revisiones comparativas de efectividad está disponible en el sitio Web http://www.effectivehealthcare.ahrq.gov.

Para más información, comuníquese con AHRQ Public Affairs: (301) 427-1855 o (301) 427-1998.


 

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