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Un nuevo informe muestra que mientras la mayoría de los fármacos para tratar la diabetes brinda un control similar de la glucosa, algunos ofrecen ventajas importantes

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Fecha: 16 de julio

La mayoría de los medicamentos que se prescriben para la diabetes de tipo 2 resultan similarmente eficaces para reducir la glucosa en sangre, pero el fármaco denominado metformina es el que tiene la menor probabilidad de provocar un aumento de peso y la mayor probabilidad de disminuir el llamado colesterol malo, con respecto a otros tratamientos, de acuerdo a un informe financiado por la Agency for Healthcare Research and Quality (Agencia para la investigación y calidad de la asistencia médica—o AHRQ, por sus siglas en inglés) del U.S. Department of Health and Human Services (HHS). En el día de hoy se publicó una versión del análisis en la versión online de los Anales de Medicina Interna.

El análisis, que contó con financiamiento federal, se basa en evidencia científica hallada en 216 estudios publicados. El informe resume la efectividad, los riesgos y los costos estimados de 10 fármacos: la acarbosa (que se vende con el nombre de Precose), la glimepirida (Amaryl), la glipizida (Glucotrol), la gliburida (Micronase, DiaBeta, Glynase PresTab), la metformina (Glucophage, Riomet, Fortamet), el miglitol (Glyset), la nateglinida (Starlix), la pioglitazona (Actos), la repaglinida (Prandin) y la rosiglitazona (Avandia).

La diabetes de tipo 2 es una enfermedad crónica cada vez más común que padecen las personas que tienen dificultad para convertir la glucosa (un tipo de azúcar) en energía. Los niveles de glucosa en sangre son elevados debido a que sus células son resistentes a la insulina (una hormona que ayuda a convertir la glucosa en energía) o debido a que el páncreas no genera suficiente insulina. La diabetes puede provocar graves problemas cardíacos, visuales, renales y nerviosos. La obesidad aumenta los riesgos de desarrollar diabetes de tipo 2. Desde 1980 hasta 2005, la cantidad de estadounidenses diagnosticados con diabetes subió de 5.6 millones a 15.8 millones.

"En la medida en que más personas son diagnosticadas con diabetes de tipo 2 y en vista del creciente despliegue de opciones de tratamiento, éste es un resumen de referencia", manifestó la directora de la AHRQ, la Dra. Carolyn M. Clancy. "Este resumen de evidencia científica no sólo es una importante herramienta para los médicos y pacientes que procuran la terapia más adecuada, sino que también señala las áreas en las que necesitamos más investigación para hacer frente a esta enfermedad".

A medida que se han puesto a disposición nuevos tipos de medicamentos orales para tratar la diabetes, los pacientes y los médicos se han enfrentado a una lista creciente de opciones de tratamiento. Las revisiones científicas previas han destacado algunas diferencias entre los medicamentos, pero el nuevo análisis de la AHRQ es el primero en resumir la evidencia acerca de la efectividad y los eventos adversos de todos los medicamentos orales aprobados, de uso común en Estados Unidos para el tratamiento de la diabetes de tipo 2.

Típicamente, los pacientes con diabetes se monitorean mediante pruebas que controlan el porcentaje de hemoglobina A1c (HbA1c) en su sangre. El control de la HbA1c es un indicador más confiable del azúcar elevado en la sangre de forma crónica que el control de la glucosa en sangre. De acuerdo al resumen de la AHRQ, la mayoría de los fármacos para tratar la diabetes ofrecen una reducción absoluta de alrededor de un punto en la HbA1c. En esos casos, por ejemplo, la HbA1c de un paciente diabético podría caer de 8 a 7 (siendo 5 el nivel normal en pacientes que no padecen diabetes). La nateglinida, la acarbosa y el miglitol bajan la HbA1c a aproximadamente la mitad de esa cantidad. La evidencia demuestra que, a menudo, la combinación de medicamentos para tratar la diabetes funciona mejor en la reducción de la HbA1c.

El análisis de la AHRQ de los estudios publicados, completado por el Centro de prácticas basadas en la evidencia de la Agencia, que funciona en la Johns Hopkins University de Baltimore, también concluyó que:

  • La metformina y la acarbosa no aumentan el peso de los pacientes con diabetes. Se ha demostrado que otros fármacos para tratar la diabetes(glimepirida, glipizida, gliburida, pioglitazona, repaglinida y rosiglitazona) aumentan el peso corporal entre 2 y 11 libras.
  • Los niveles en sangre de lipoproteína de baja densidad, la cual se conoce como "colesterol malo" debido a que puede aumentar el riesgo de infarto y derrame cerebral, disminuyen sistemáticamente (en alrededor de 10 miligramos por decilitro) en pacientes que toman metformina y aumentan (en cantidades similares) en pacientes que toman rosiglitazona y pioglitazona.
  • La pioglitazona y la rosiglitazona provocan un aumento pequeño pero significativo en la lipoproteína de alta densidad, a menudo denominada "colesterol bueno" debido a que promueve la descomposición y eliminación del colesterol del organismo.
  • La glimepirida, la glipizida, la gliburida y la repaglinida están asociadas con la hipoglucemia (cuando los niveles de glucosa en sangre bajan demasiado), más que otros fármacos para tratar la diabetes.
  • Por lo general, es más probable que la metformina y la acarbosa provoquen más problemas gastrointestinales, tales como diarrea, que otros medicamentos para la diabetes. Los pacientes que solamente tomaron metformina tuvieron más posibilidades de experimentar problemas, comparados con aquellos que tomaron el fármaco en dosis más bajas y en combinación con glimepirida, glipizida, gliburida, pioglitazona, o rosiglitazona.
  • Los pacientes que toman pioglitazona y rosiglitazona tienen un riesgo mayor de padecer una falla cardiaca congestiva, comparado con aquellos que toman metformina, glimepirida, glipizida, o gliburida. Mientras que un análisis reciente planteó la posibilidad de que la rosiglitazona podría también aumentar el riesgo de infarto, los autores del análisis de la AHRQ concluyeron que la evidencia actual no es suficiente para realizar una evaluación significativa.
  • Se necesitan más estudios de mayor duración a efectos de entender el impacto de los fármacos orales para la diabetes sobre la calidad de vida de los pacientes y para saber si el uso a largo plazo provoca efectos secundarios adversos o disminuye las complicaciones importantes de la diabetes tales como las enfermedades cardíacas y renales. Se necesitan investigaciones adicionales para estudiar las interacciones entre los fármacos y comparar las combinaciones terapéuticas de los mismos, de acuerdo al informe.

El informe publicado en el día de hoy, Comparative Effectiveness and Safety of Oral Diabetes Medications for Adults with Type 2 Diabetes (Efectividad y seguridad comparativa de los fármacos orales para tratar la diabetes en adultos con diabetes de tipo 2), es el análisis más reciente del programa de Atención sanitaria efectiva de la AHRQ, autorizado por la Ley de Medicamentos recetados, mejoras y modernización de Medicare. Ese programa representa un importante esfuerzo federal a efectos de comparar los tratamientos alternativos para las afecciones y hacer públicas las conclusiones. El programa procura ayudar a los pacientes, los médicos, las enfermeras y otros a elegir los tratamientos más eficaces. Se puede obtener más información, visitando el sitio http://www.effectivehealthcare.ahrq.gov.

Para más información, comuníquese con AHRQ Public Affairs: (301) 427-1855 o (301) 427-1998.


 

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